Hay vehículos que se compran por necesidad y otros que terminan convirtiéndose en parte de la familia. Eso pasa con La Venezolana, la pick-up que se ha ganado el cariño de quienes necesitan un vehículos fuerte para el trabajo, pero que también quieren comodidad para la casa y para la aventura de cada fin de semana.
Imagina a un productor de los Andes que arranca temprano con la carga de papas, o a un emprendedor en Caracas que reparte mercancía de lunes a viernes y el sábado agarra carretera con la familia rumbo a la playa. Ambos pueden manejar La Venezolana, porque esta camioneta está pensada justamente para eso: para responder al trabajo diario, pero sin dejar de lado el disfrute.
Una camioneta hecha con carácter
Lo primero que llama la atención es su nombre. La Venezolana no es un título al azar: es un homenaje directo a quienes día a día levantan el país y necesitan un vehículo que aguante. Con una doble cabina espaciosa, un diseño robusto y un aire que mezcla lo moderno con lo práctico, la camioneta refleja exactamente lo que pide nuestro mercado: resistencia, espacio y confianza.
En la calle impone presencia, pero por dentro sorprende con comodidad. Aire acondicionado, dirección asistida, asientos amplios y un tablero sencillo de leer. Nada de complicaciones innecesarias, porque la idea es clara: que cualquiera se sienta cómodo, ya sea manejando en la ciudad o rodando por caminos más rudos.
La versión a gasolina: práctica y rendidora
La Venezolana 4×2 a gasolina es perfecta para quienes buscan un carro económico de mantener, pero que no se quede corto en fuerza. Con motor 2.0 litros y 134 caballos de potencia, se mueve con soltura por las avenidas y responde bien en carretera. Es de esas camionetas que aguantan la cola, los viajes largos y la rutina sin chistar.
Es ideal para el que necesita transportar mercancía ligera o para la familia que quiere espacio sin gastar de más. Y como buena pick-up, carga hasta una tonelada, lo suficiente para mover desde sacos de cemento hasta bicicletas para un paseo dominical.
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La versión diésel: la todoterreno de verdad
Ahora, si lo tuyo son los terrenos difíciles, las subidas empinadas y las rutas donde otros se quedan, ahí entra la 4×4 a diésel. Equipada con un motor turbo de 2.5 litros, ofrece el mismo nivel de potencia (134 HP), pero con un torque mucho mayor: 320 Nm. Esa fuerza extra es la que se siente cuando el camino se pone complicado y la camioneta sigue adelante como si nada.
El sistema de tracción 4×4 activable le da seguridad a los agricultores, transportistas o aventureros que se mueven por zonas rurales. Es el tipo de camioneta que no le tiene miedo al barro, a las trochas ni a los viajes largos.
Hecha a la medida del país
Lo bonito de La Venezolana es que está pensada para nuestra realidad. No se trata solo de un vehículo más en el mercado, sino de una propuesta que entiende lo que significa manejar aquí: gasolina y diésel accesibles, caminos que cambian de un tramo a otro, ciudades donde el tráfico aprieta y pueblos donde la camioneta es casi la única forma de movilizarse.
Por eso muchos dicen que La Venezolana es más que un vehículo: es una herramienta de trabajo, un aliado de la familia y un compañero de ruta. Con planes de financiamiento que facilitan su adquisición y el respaldo de la red de concesionarios JAC Motors en todo el país, se convierte en una opción que da seguridad al momento de invertir.
Una pick-up con identidad
En un mercado donde abundan nombres extranjeros y modelos que parecen hechos sin pensar en nuestras necesidades, La Venezolana llega como un golpe de identidad. Es el tipo de camioneta que no necesita adornos para convencer: basta con verla trabajar en el campo, rodar en la ciudad o pasearse por una carretera para entender que fue hecha con los pies bien puestos en Venezuela.
Al final, hablar de La Venezolana es hablar de confianza. De un vehículo que acompaña, que resuelve y que se adapta. Una camioneta que, como nosotros, sabe lo que es enfrentar retos y seguir rodando.